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GL La Verdad Radio 1270 AM

Voltear la hoja

--> Date created Sep 25, 2018 -->

Sylvia Teresa Manríquez

I
Una crónica
Nadar
Se baña pegadita a la orilla para no resbalar, para no caer hasta el fondo. Reflexiona sobre esto al mirar las gotas de agua que caen en los charcos de la calle. No se hunden, se adhieren sin derramarse.
No pasa el ruletero. Llegará tarde por su hija. Apenas dos años y sus travesuras incesantes.
No ha vuelto a la alberca con sus amigos. Ya no la invitan.
Hay humedad. Piensa en el calor que también agobia a su hija. En su casa tiene cooler, en la de su vecina no, allí la deja mientras sale a trabajar.
La joven madre es delgada, pálida, taciturna. De estatura regular y facciones finas. Quién sabe por qué tiene los ojos verdes, si ni su padre ni su madre los tienen de color. Su hija sí.
Al llegar a su casa deberá lavar, teme que la llovizna empape las prendas y estarán mojadas. De ser así, no habría manera de utilizarla en la jornada del día siguiente.
Su ropa de trabajo es más breve que sus trajes de baño. En el table dance no requiere más.
Sube al ruletero con el dinero en la mano. Es inevitable que al abordar el camión la alegría sea porque falta menos tiempo para el reencuentro con su hija. Mira al cielo y agradece por tenerla.
El trayecto es largo, la colonia donde habita es nueva, una cerrada con viviendas pequeñas y calles estrechas. El ruletero la deja en la entrada.
Apresura el paso para llegar por su hija. A veces alcanza a escuchar su risa antes de tocar la puerta.
Hoy hay quietud. Sonido de gotas en el tejabán. En la televisión un programa de chismes faranduleros es estruendo.
Pregunta por ella. Está jugando en el patio, le dicen.
No la oye. No la percibe alegre y traviesa como suele ser.
¿Dónde? No la veo.
Varias cubetas guardan el agua. Una se volvió trampa mortal para la curiosidad de un ángel.
Su emoción se fusiona con la mente, ambas giran y al detenerse, concluye: no aprendí a nadar, no aprendí a nadar.

II
La crónica sigue tan vigente como cuando la escribí, hace algunos años, observando que historias como esta se presentan en cada ciudad de este país.
A veces reflexionamos. Que si el servicio de transporte urbano, que si la distribución del agua potable, que si el calor, que si las oportunidades para los jóvenes, que si el embarazo de adolescentes, que si los valores, que si el apoyo familiar, que si los prejuicios, que si la violencia.
Mientras decidimos cuál es más urgente atacar, la vida sigue su curso. Cada día el mañana nos encuentra perdidos en una maraña de discursos políticos, sociales, que distraen de necesidades urgentes.
Pienso que más fomento a la lectura asertiva e inteligente, más arte brindado como herramienta en el aprendizaje, deberían ser materias elementales en la educación básica.
Cierto que de entrada no quitan el hambre, también cierto que el arte y la cultura, incluida la lectura, forman seres sensibles, capacidad de crítica y mejores posibilidades de enfrentar esta cotidianidad violenta e incierta en la que sobrevivimos.

@SylviaT Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Opinión

--> Date created Sep 25, 2018 -->

El fanfarrón y el Presidente

 

Yuriria Sierra

El 26 de enero pasado, Donald Trump tuiteaba -de nuevo- que México pagaría por el muro fronterizo. Cinco días después, el 31 de enero, Enrique Peña Nieto cancelaba el que sería el primer encuentro con el recién investido Presidente de Estados Unidos en la Casa Blanca.
Al día siguiente, la agencia AP filtraba un extracto de una conversación que ambos presidentes habrían tenido el 27 de enero. El contexto que se le dio a esto en aquel momento fue que el estadunidense amenazó al nuestro con enviar tropas militares a México para combatir al narcotráfico; algo que la SRE desmintió al instante, jamás se negó la llamada, pero sí se enfatizó en que nunca se recibió amenaza alguna y que, por el contrario, la plática se dio en medio de un trato cordial. Para ese momento ya sabíamos del acuerdo de que ni aquí ni allá se hablaría en público del muro, cosa que Trump no respetó, por cierto.
Han pasado poco más de seis meses de esto. Y hoy estamos en medio de una coyuntura que para ambos países pinta distinto a como se veía en aquel entonces. En este lapso, a Donald Trump se le han ido derrumbando temas tan importantes como su propio gabinete. Estamos a días de que comience la renegociación del Tlcan, una de sus más sonadas promesas de campaña, junto con esa otra sobre el muro. También en este tiempo se ha puesto en duda la postura que el gobierno mexicano ha mostrado frente a ambos asuntos.
Aquella llamada telefónica del 27 de enero fue publicada este jueves por The Washington Post de manera íntegra. Al leerla, perdí la cuenta de las frases fanfarronas que Enrique Peña Nieto tuvo que soportar durante la conversación que duró casi una hora. Que si un estado como Ohio votó por Trump porque sus habitantes esperaban que se resolviera la injusticia comercial y se generaran empleos. Que si sus promesas de campaña eran temas sumamente importantes, y que México tenía un papel primordial para que pudiera cumplirlas. Que aceptó las reuniones que en materia comercial han sostenido equipos de ambos Estados, pero sólo por la buena relación que hay entre Jared Kushner, su yerno y asesor, y Luis Videgaray, el canciller mexicano. Aunque él -Trump- sabía que, de querer, podía imponer leyes sin la necesidad de negociación o discusión alguna, pero que nos está dando la oportunidad. Que el conflicto de las drogas en Estados Unidos es a causa del problema con los narcotraficantes de nuestro país, y que si aquí nos sentimos rebasados por ello, él está dispuesto a darnos apoyo cuanto antes. Que todo el mundo se ha aprovechado de EU y que él –Trump- fue elegido para acabar con eso. Y que incluso está dispuesto a ayudarlo -a Peña Nieto- a que los mexicanos pidamos su reelección. Vaya cantidad de favores que está dispuesto a hacer Trump. Favores acompañados de amenazas. Y amenazas acompañadas de desplantes. Y así. El perfil del narcisista.
Aunque lo que llamó más la atención fue la insistencia (súplica, casi) que hubo de su parte para que desde nuestro país no se volviera a decir que no pagaríamos el muro. Y no porque le moleste el hecho de que eso sea cierto, porque él mismo reconoce en la conversación que el asunto poco le importa. Lo único que le interesa es que estas declaraciones no le quiten fuerza a su imagen, que no desengañen a todos sus votantes (que para eso él se está pintando solo).
De parte de Enrique Peña Nieto (hay que decirlo) sólo hubo un trato cordial y se enfatizó muchas veces que lo que debía ser el centro de las reuniones, aquellas que se realizaban en ese entonces, era un futuro en las que a ambas naciones les fuera bien y que su relación se fortaleciera. Trump se limitó a decir que coincidía en ello, pero no pasaron más de doce días y ya estaba hablando en público del muro, a pesar del acuerdo de no hacerlo.
Después de leer esta conversación filtrada el jueves, no podemos pensar sino en lo difícil que debe ser negociar con alguien que al hablar no deja de mirarse al espejo. Tampoco de la disposición y paciencia de parte del equipo mexicano, liderado por Luis Videgaray, que ha ido una y otra vez para lograr avances en la relación entre ambos países. Y es que a Donald Trump no le importa ni siquiera su país, al menos no tanto, como proteger su fanfarrona imagen. Pero las mentiras tienen patas cortas. Y los mentirosos, siempre, una filtración que aguarda.

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