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GL La Verdad Radio 1270 AM

Historia de Domingo

Por:   Raúl Ruiz 20 de enero de 2018

La felicidad de verdad

 
Los sonorenses, pero sobre todo los navojoenses, se cuentan ahora entre los más felices de México.

Tiene con ver con Los Mayos, el aguerrido equipo de beisbol de Navojoa, y la cercana posibilidad que tienen de alcanzar el tercer campeonato de su historia.

La escasez siempre genera una mayor expectativa y acrecenta la esperanza.

Los Mayos no son un equipo de campeonatos. Apenas han obtenido 2 en su historia.

Esa pobreza en resultados ha convertido a sus directivos entre los más criticados de la historia, y a su afición en la más decepcionada temporada por temporada.

Por eso ahora, que se acaricia un sueño que parecía tan lejano la emoción desborda el estadio y contagia las calles, los negocios, las casas y las familias.

El ánimo social que ahora se respira y vive la comunidad  sonorense, en lo general, y del Mayo, en lo particular, sin embargo, es de coyuntura.

Es un placer pasajero y que se irá cuando caiga (ahora sí que literalmente) el último “out” de esta temporada.

Junto con el posible campeonato o el “ya merito” campeonato, cualquiera que sea el resultado, se vivirá la euforia del resultado, el final de una buena temporada, pero después regresaremos los sonorenses y los residentes del Valle de Mayo, a nuestro estado natural.

El “Ánimo Social” de cualquier comunidad es importante.

La final del beisbol, que empata en esta ocasión con la celebración del afamado Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT), son dos acontecimientos relevantes para elevar el “Felizómetro” de los sonorenses.

Estos días, de deporte, espectáculo, música y algarabía, el pulso social se eleva y el ánimo mejora.

Uno se olvida de los problemas y riesgos.

Los hechos violentos cotidianos pasan a segundo término.

Las denuncias de corrupción en contra de algunos alcaldes, como el del propio anfitrión de la fiesta beisbolera, el panista Raúl Silva Vela, y su borrachera de nepotismo, son dejadas por un lado por un momento, ante el entusiasmo de la coyuntura.

También algunas cosas positivas consideradas menores por los felices sonorenses pasan a segundo término:

La Gobernadora anunció la seguridad patrimonial para varias miles de familias del Mayo, pero eso no es importante ahora, sino el beisbol y el FAOT.

Pero, como todas las borracheras, una vez finalizadas regresa la vida real… y la cruda.

Nos daremos cuenta de que el techo de la felicidad alcanzada y el piso de la, a veces dura realidad social que vivimos, es diametralmente opuesto.

Hay un abismo de diferencia.

Lo ideal es tener un piso no tan lejano para evitar una caída tan dura.

Si hubiera un piso que nos colocara al menos en la media tabla para que esas abruptas subidas y también violentas bajadas no fueran tan crueles sufriríamos menos.

Será difícil para los sonorenses en lo general, y a los residentes del Mayo en lo particular, volver a escuchar las historias de terror de sus alcaldes, por ejemplo, y enterarse de que no sólo han sido un fracaso en su tarea (que no aportaron nada para hacernos felices), sino que todavía andan decididos a conseguir otra responsabilidad pública, como si debieran recibir un premio.

 

El largo plazo, pero sostenido 

Las comunidades necesitan felicidad más permanente.

No amores pasajeros.

No aventuras de ocasión.

¿Pero qué hace feliz a una comunidad, a los habitantes de una sociedad?

El próximo mes de marzo de este año se dará a conocer la edición 2018 del llamado “Reporte Mundial de Felicidad” (World Happiness Report 2018) que es elaborado con el patrocinio de la ONU.

Es el estudio más completo que mide la felicidad de los residentes de cada uno de los países del mundo.

El reporte comenzó a elaborarse a partir del 2014.

Busca medir los tradicionales datos económicos, de salud y encuestas, los cuales son recopilados por un grupo internacional de economistas, con otros indicadores adicionales que miden la situación emocional de esos pueblos y sus habitantes.

La idea surgió en Estados Unidos.

Ahí, en el 2013, luego de conocer los fríos indicadores materiales de la evolución del bienestar material de ese país, un grupo de especialistas sugirió que se agregara a esa medición parámetros para medir el sentir emocional de la gente.

El “Ánimo Social”, pues.

Y así se hizo.

Ahora, además de los índices inflacionarios, Producto Interno Bruto (PIB), ingreso per cápita y en general los que marca el patrón economicista, se han agregado encuestas para medir el estado de ánimo de la población y su nivel de confianza y felicidad.

Una de las conclusiones que se han hecho sobre el estudio es interesante.

Concluyente ha sido la opinión de John Helliwell, el principal autor del reporte del 2017:

“Los aspectos humanos son los que importan. Si la riqueza hace más difícil tener relaciones frecuentes y de confianza con otras personas, ¿merece la pena?”, se ha preguntado a sí mismo y ha preguntado a los demás el investigador.

El economista de la University of British Columbia de Canadá ha tratado de contestarse a sí mismo al decir que:

“Lo material puede interponerse en el camino de lo humano”.

Lapidario. 

“El ranking” y la razón de comunidad 

En el resultado del 2017, que no se ve porque tenga que cambiar mucho en el 2018, sobre todo porque los países que no están entre los 10 mejores del mundo, incluido México (estamos en el lugar 25 de 155 medidos), hay también una conclusión interesante.

Los ciudadanos de los países que aparecen mejor “rankeados” (Noruega, Dinamarca, Islandia, Finlandia y Suiza) son los de los países nórdicos, que si bien es cierto que cuentan con niveles de bienestar económico alto, también han logrado un equilibrio con lo social.

Cuando se le ha preguntado a Meik Wiking, quien es el Director Ejecutivo del “Instituto para el Desarrollo de la Felicidad” (Happiness Research Institute), que existe, aunque pueda parecer increíble, sobre las razones del por qué son más felices los noruegos ha sido contundente:

“Lo que funciona en los países nórdicos es una sensación de comunidad y entendimiento en el bien común”.

Pero también ha aclarado que no tener dinero no ayuda a ser feliz.

O sea: Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre.

Ese equilibrio es un buen ejemplo de lo que debemos construir en nuestras sociedades.

Es cierto, es importante que celebremos hoy a Los Mayos y gocemos de sus logros.

También deleitarnos y aprender del FAOT.

Son oportunidades claves.

Procuremos nomás que no sintamos después de la fiesta que la cruda de ya no tenerlos nos vuelva infelices.

Construyamos, mejor, condiciones de más largo plazo que nos generen placeres más permanentes, pero sobre todo satisfacciones de bienestar más generalizados para todos.

Así hasta la cruda será de gozo pleno.

  

“… Los aspectos humanos son los que importan. Si la riqueza hace más difícil tener relaciones frecuentes y de confianza con otras personas, ¿merece la pena?... Lo material puede interponerse en el camino de lo humano… ”

 

John Helliwell, autor del “Reporte Mundial de Felicidad 2017”

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