Acceder a su cuenta

Username *
Password *
Remember Me

GL La Verdad Radio 1270 AM

Opinión

Por:   15 de agosto de 2017

Odebrecht: había pa’todos (bis)

Yuriria Sierra

Nadie sabe dónde está. A Emilio Lozoya le bastó con un tuit y darle toda autoridad a su abogado, Javier Coello Trejo, para que sea él quien dé la cara por él, limpie su nombre y demande a quien lo difame. Pensará que no es asunto grave, el mismo Coello asegura que mientras la PGR no llame a su cliente a declarar, esto es un tema mediático. El exdirector de Pemex asegura que él no recibió un solo dólar de los 10 millones que, según lo revela una investigación periodística, habría recibido de la constructora brasileña Odebrecht en 2012, cuando todavía no era parte del gabinete de Peña Nieto. Y que, tampoco, recibió otros 6 millones de dólares que, siendo director de Pemex, le habrían llegado como soborno para la adjudicación de una refinería en Veracruz, gobernado por Javier Duarte. Así pues, Lozoya asegura que nada de lo declarado por Luis Alberto Meneses, exdirector de Odebrecht México, es cierto.
México era uno de los pocos países mencionados en el escándalo de Odebrecht, al que le faltaban nombres. Y aunque lo revelado es negado por el referido en las declaraciones de quien habría hecho los tratos con él, vale la pena recordar que esta empresa brasileña se encuentra desde hace unos meses envuelta en el mayor escándalo global por corrupción. Y cómo no iba a estarlo si se supo que ha pagado millones de dólares en sobornos en varios países, con tal de hacerse de licitaciones que le permitan operar en naciones en las que se sabe hicieron tratos por debajo de la mesa. En algunos casos ya hay detenidos, en otros las investigaciones siguen en pie y se ha encontrado que parte de los sobornos acabaron financiando campañas electorales de personajes que hoy se encuentran en funciones.
En Brasil pagó, al menos, 349 millones de dólares a políticos de todos los partidos, de 2003 a 2016. La mayor parte de las investigaciones están dirigidas a Petrobras e involucran a políticos de altísimo rango, como Luiz Inacio ‘Lula’ da Silva, Dilma Roussef y el actual presidente, Michel Temer. En la muy convulsa Venezuela, lo pagos fueron por 98 millones de dólares entre 2006 y 2015. Es el segundo país que más dinero recibió por concepto de sobornos. En Argentina, dio aportaciones por 35 millones de dólares entre 2007 y 2014, durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. También, hay sospecha de transferencias al jefe de la Agencia Local de Inteligencia, Gustavo Arribas, colaborador cercano del actual presidente, Mauricio Macri.
En Colombia, los sobornos, entre 2009 y 2014, ascienden a 11 millones de dólares. Además, hay una investigación sobre la ruta de un probable financiamiento recibido en la campaña electoral del presidente, Juan Manuel Santos. En Guatemala, el moche asciende a 18 millones de dólares, se pagó entre 2013 y 2015. El actual gobierno guatemalteco investiga a un ministro, dos viceministros y otras autoridades de la administración del Otto Pérez Molina, quien dimitió por otro caso de corrupción.
Éstos no son los únicos países involucrados. Odebrecht sacó la cartera lo mismo para ellos que para Angola, República Dominicana, Panamá, Ecuador o Perú. Esta red de corrupción es grande y se ha revelado tanto de ella que, por la dimensiones del caso, poco margen de error podríamos encontrar en lo que declaran los involucrados. Con el escándalo encima, poco pueden perder soltando nombres. Lo curioso es el silencio que invade a quienes tendrían que ser los primeros en pedir una explicación y reprobar el hecho, sea o no cierto. Estamos a semanas de que inicie el año electoral. Si el PRI quiere ser competitivo, debe comenzar a apagar los fuegos que están por estallarle. Si el caso de Javier Duarte los movilizó para un control de daños, este asunto, que involucra a un exintegrante del gabinete, los debería obligar a reaccionar de la misma manera. A menos que sigan creyendo que las noticias desde Brasil o cualquier otro lugar del mundo no llegarán a tierras aztecas. Como si viviéramos en Corea del Norte. O en Marte. O en el México de 2017, en el que “reservar” un caso parecería bastar para evitar que la bola de nieve les caiga encima… hasta que se vuelve avalancha.

  1. Popular
  2. Tendencia