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GL La Verdad Radio 1270 AM

Historia de Domingo

Por:   Raúl Ruiz 25 de febrero de 2018

Los héroes (y víctimas) de las motocicletas

 

En Marzo del 2017 Mark McMorris, un esquiador canadiense, por poco muere.

Ese día, mientras practicaba “Snowboarder”, su especialidad y por lo que había llegado a competir en torneos internacionales, se estrelló contra un árbol y casi muere.

En las montañas de Whistler Backcountry hubo de ser rescatado por un helicóptero y trasladado a un hospital en Montreal.

Su estado era grave: la mandíbula se le había fracturado, el bazo estaba roto, tenía varios huesos destrozados y un pulmón colapsó.

Debido a ello tenía hemorragias internas.

Lograba salvarse y mientras convalecía de sus heridas escribió en su cuenta de Instagram:

“Estaba seguro de que iba a morir”.

Por ello, escribió: “ Nunca volveré a dar por sentado otro día de mi vida en la tierra”.

En ese deporte, propenso a lesiones, Mark también había tropezado en el 2016:

Se quebró el fémur derecho y ello obligó a implantarle una varilla metálica en su pierna.

Sabía que volver a competir era muy remoto, pero insistió y lo logró:

Este año fue uno de los representantes de su País, Canadá. En los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang. En Corea del Sur.

Ahora, ya de 24 años. Sorprendió al mundo:

Obtuvo la medalla de Bronce en su especialidad y con ello refrendó ese liderazgo obtenido en una olimpiada anterior.

Su tenaz lucha por regresar de su agonía y hacerlo de manera triunfal se convirtió en una fuente de inspiración para muchos.

El propio Primer Ministro de su País, Justin Trudeau, tuvo palabras elogiosas a ese hecho:

“Menudo camino de vuelta al podio”, escribió en twitter. 

Los otros accidentes 

Lejos, muy lejos de Corea del Sur, en Sonora, hay historias similares, pero con final distinto.

María Trinidad “N”, de 25 años, y Alejandra “N”, de 19, viven en colonias distantes.

No se conocen.

Pero tienen varias cosas en común.

La primera radica en la Colonia Pueblitos, de Hermosillo. La segunda en la colonia Juárez, de Navojoa.

Ambas son colonias populares y distantes del Centro de cada uno de sus municipios.

Ambas, agobiadas por el alto costo del transporte urbano, convinieron con sus esposos comprar una motocicleta para los traslados y con ello ahorrar dinero.

Ambas, también, sin embargo, comparten una tragedia: Están en condición de invalidez parcial de una de sus piernas, las cuales nunca más volverán a ser las mismas, debido a un accidente ocurrido cuando viajaban en sus motocicletas.

Las dos, también, comparten la certeza de que nunca debieron haberse aventurado a comprar la motocicleta porque, consideran, que eso les ha cambiado la vida.

Lo que María Trinidad “N” y Alejandra “N” han vivido desde entonces ha sido un infierno: Un medio de transporte que debía aligerarles la vida y convertirse en un apoyo a sus necesidades de transportación (de ellas y de sus familias) se ha convertido en una pesadilla.

Como ellas miles de sonorenses han emigrado a las motocicletas.

En su mayoría las motivaciones que los han llevado a ellas han sido las económicas.

Encuentran en un tanque de gasolina que no les costará más de 300 pesos a la semana, la solución a su traslado en la ciudad para cubrir con sus necesidades.

La motocicleta se ha convertido en el medio alternativo al carro y a los camiones urbanos.

Miles de familias, gracias a los precios bajos de esas unidades (ahora se han ido encareciendo poco a poco ante la alta demanda) hallaron en ella la salida fácil a un problema que transportan y que ni su bolsillo ni nadie ha podido solucionarles. 

La radiografía de los accidentes 

Este impresionante cambio en la movilidad de los sonorenses, sin embargo, ha empezado a convertirse en una pesadilla para los hospitales y centros de salud, públicos y privados.

La cantidad de personas que llegan con fracturas, lesiones múltiples o moribundos a las salas de urgencia de los nosocomios se multiplica sin parar.

El dato que hoy nos da el director de Tránsito Municipal, Gustavo Yépiz Gas, ilustra lo aterrador del problema:

La mitad de los accidentes que ocurren en una de las cinco ciudades más grandes del Estado, como lo es Navojoa, involucra a motocicletas.

Ello ha significado que la cantidad de accidentes aumente, pero que también, junto con ello, los daños materiales que estos percances dejan a su paso, pero sobre todo miles de sonorenses queden lisiados o marcados de por vida por estos accidentes.

Es, sin exagerarlo, un asunto de salud pública que debe atenderse y resolverse. 

El heroísmo de los casos 

Todos quisiéramos que las historias de María Trinidad y Alejandra tuvieran un regreso como el de Mark McMorris.

Sería fabuloso.

Pero no será así.

Como tampoco lo será el de miles de personas accidentadas en motocicletas.

Todo por la moda y nueva modalidad de transporte que se ha generalizado.

Trabajemos mejor para que esta tendencia en el uso de la nota roja pase de la nota roja a una cultura de mejor uso y manejo de las motos.

Los ortopedistas no los agradecerán. 

****

FRASE TESTIMONIAL 

“… Estamos muy orgullosos de @markmcmorris! Su tenacidad y valor inspiran a personas de todo el mundo…”

 

Narenda Modi, Primer Ministro de la India

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