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Las redes sociales y las elecciones

Por:   Enrique Ochoa 19 de abril de 2018


Por Enrique Ochoa

Hace unos días me sorprendí con una publicación en redes sociales. Un amigo cercano a quien siempre he admirado por su inteligencia compartió en su muro de Facebook una supuesta frase de Paulo Coehlo apoyando a Andrés Manuel López Obrador.
Inmediatamente le envié mensaje y le comenté que era imposible que el escritor brasileño apoyara al mesías tropical; quedé más sorprendido con su respuesta: defendió la posibilidad de que el mensaje que transmitía en la publicación fuera verdadero.
Estamos rumbo a la primera elección en la historia del México que está siendo expuesta e influenciada de manera total por las redes sociales y hasta el momento la aportación de estas herramientas tecnológicas no es una influencia positiva.
Está muy documentado que las elecciones de Estados Unidos fueron manipuladas por operadores que publicaban y compartían mensajes en redes sociales; según datos, estos operadores podían compartir hasta 500 mil mensajes diarios en Twitter.
Ese número de mensajes es capaz de crear percepciones, generar tendencias y generar división en una sociedad. En Estados Unidos hay 156 millones de usuarios de Facebook; de ellos más de dos terceras partes utilizan la red social como fuente de información. Imaginen ustedes la influencia de esta red social. Otro dato. La mayoría de los grandes medios impresos de la Unión Americana apoyaron a Hillary Clinton, no midieron que su influencia fuera rebasada por la red social.
En México 61 millones de personas usamos Facebook como la principal red social y seguimos la misma tendencia gringa. Los medios tradicionales quedaron rebasados y ahora la mayoría de nosotros usamos las redes sociales para informarnos. Solo que usar Facebook como fuente de información no es confiable en absoluto, explico: El algoritmo que selecciona las noticias que muestra la red solo ofrece aquellas informaciones que considera que tú y tus amigos quieren creer y no realiza ninguna verificación de los datos que contiene.
Los mensajes con tinte político que se comparten tienen, además, siempre, cierto contenido emocional, apelan al coraje de la sociedad y esta, la sociedad, responde. Creo necesario mencionar que estos mensajes están dirigidos y son digeridos por un público de la sociedad mal informada; lamentablemente como lo demuestra la pasada elección presidencial estadounidense los mensajes tuvieron el efecto deseado y ganó el personaje que manipuló esta nueva tendencia tecnológica de la mejor manera.
En nuestro país no estamos blindados ante estas prácticas, en la presente semana hubo una tendencia masiva en favor de un candidato, cientos de publicaciones crearon la tendencia y percepción que muchas personas están apoyándolo; esto en Twitter; sin embargo, se demostró que dichos mensajes fueron generados mediante bots, artilugios tecnológicos diseñados para replicar mensajes y generar tendencias.
Mucho de lo publicado en redes es falso y lo que busca es ser un elemento incendiario más. La sociedad está molesta, hay hartazgo ante la corrupción, ante la delincuencia y ante todos los males que nos aquejan como sociedad, los memes y las publicaciones provocadoras están funcionando como catarsis a una parte de la sociedad, están apelando a las emociones más que a la razón.
Están provocando más coraje, más encono, más división entre quienes están pensando y razonando y quienes están dejando que el hígado dirija sus preferencias electorales. Cuando las emociones dirigen nuestro razonamiento es inútil ofrecer análisis, evidencia lógica, datos, el coraje hace que se responda con total convencimiento con argumentos estúpidos.
Donald Trump mencionó en algún momento de su campaña que si él se paraba en la quinta avenida con un rifle y realizaba disparos no perdería un solo voto. El magnate tenía razón, apostó al voto desinformado y basado en emociones y ganó.
Les comentaré lo que le dije a Tino (el amigo que menciono en el primer párrafo) “amigo, antes de compartir en tu muro información, asegúrate que sea real, asegúrate que contenga datos veraces, tú que eres una persona preparada y pensante comparte información verdadera, asegúrate que las fuentes de donde estás tomando la información sean prestigiadas; comparte análisis que nos obliguen a pensar, a razonar. Tú y yo (y ustedes, queridos lectores) no podemos darnos el lujo de ser ignorantes y manipulables”

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