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Historia de Domingo

Por:   Redacción/LA VERDAD 21 de abril de 2018

La fama efímera

Por Raúl Ruiz


El Budismo, contra lo que tradicionalmente creemos, no es una religión.

Es cierto, contiene elementos filosóficos y espirituales que hacen suponer que sí.

Pero en realidad es una corriente de pensamiento que está convencida que somos un cuerpo en constante evolución y que, a través de nuestra mente, podemos moldearlos.

Apela a la concentración y meditación para generar estados positivos en nuestras mentes.

Los practicantes del budismo consideran que teniendo una mente clara que nos arroje pensamientos positivos es posible comprendernos mejor nosotros mismos y, lo más importante, comprender a los demás.

Dentro del Budismo existe la creencia de que cuando uno muere va hacia un infierno o un cielo, muy similar a la creencia de otras religiones en el mundo.

Pero, a diferencia de los condenados al infierno en el catolicismo, por ejemplo, en el infierno budista hay una etapa en la que hay posibilidad de reencarnación.

Uno de esos dos niveles que dan esa posibilidad, dicen los budistas, es el nivel “Avicci”.

En ese nivel, uno de los cuatro posibles de acuerdo al “Karma” en el que creen los budistas, pueden llegar quienes hacen el bien, pero requieren ir ahí para entrar en un estado de degeneración o renacimiento inferior.

No estoy seguro si Tim Berling, ese prodigioso músico sueco, de apenas 28 años, y quien murió de manera repentina este viernes, creía en el renacimiento.

Sin embargo, todo hace indicar que sí.

Por decisión propia, cuando apenas tenía 19 años, dejó que su nombre de cuna, el de Tim, pasara al olvido y adoptó el de “Avicci”.

Su corta y exitosa historia

Tim es de esos personajes únicos en la historia del arte.

Aunque empezó a producir casi en el anonimato su música electrónica desde los 16 años (hasta donde se tienen registros), no fue sino hasta los 19 en que se dio a conocer por su calidad e innovación.

La música electrónica tiene su chiste: Es un mercado altamente competido y ahí destaca quien tiene la capacidad de crear mezclas atractivas y coherentes que impactan directamente la mente, pero también los músculos de miles de jóvenes que bailan desenfrenados y en largas jornadas a su ritmo.

“Avicci” tenía esa virtud.

Por eso, los más afamados artistas, del calibre de Madona, Rihanna, Coldplay, hasta los latinos como Ricky Martín y Marck Anthony y otros, lo buscaron e hicieron trabajos en conjunto.

Su fama se catapultó en el 2011, cuando lanzó el que sería su disco más conocido y famoso: “Levels”.

Su trabajo se volvió entonces imparable.

Recorrió todo el mundo al ritmo de su Música Electrónica para Bailar (EDM por sus siglas en inglés).

Todavía en el 2015 “Avicci” produjo el que sería, sin saberlo, su último disco, menos exitoso, pero eso no le quitó ni en el gusto ni

el ánimo de quienes gustan de este género musical.

Se convirtió en el DJ más famoso del mundo y su nombre se asoció a  fama, éxito y dinero.

Sin embargo, esa vorágine le pasó factura y a antes de finalizar el 2015 registró fuertes recaídas de salud debido al agotamiento físico.

El cansancio le pasó su factura.

Su cuerpo no aguantó y el 2016 anunció el retiro definitivo de los escenarios.

Todo mundo estaba sorprendido: ¿Cómo era posible que un joven de esa edad, y en plena etapa de éxito de su vida, no tuviera ya energía para seguir?

De acuerdo con la consulta de varios medios europeos y especializados en espectáculos los problemas iniciaron luego de complicaciones después de una operación de apendicitis.

A esta se le sumó una pancreatitis aguda debido al excesivo consumo de alcohol que lo obligaron en algunos casos a terminar en hospitales luego de los conciertos en los que participaba.

Su vida, su corta vida, se volvió un infierno.

Por eso ya no se supo de él, sino hasta este viernes pasado cuando se informó que falleció en Mascate, la capital de ese pequeñito pero rico país petrolero del Medio Oriente conocido como Omán.

Ahí radicó sus últimos meses antes de morir.

No se han dado a conocer las causas de su deceso.

La “Vox Populi” sacó pronto sus conclusiones: “Fue una sobredosis”, concluyeron.

El misterio que encierra su muerte elevaron las especulaciones y dejaron espacios para el rumor.

Lo único certero es que era alcohólico y eso le había provocado problemas en su salud.

Seguramente pronto sabremos las razones reales de su muerte.

La tristeza y la enseñanza

“Avicci” es un buen ejemplo de los tiempos: Talento echado a la basura por creer que una

vida corta llena de emociones fuertes debe ser nuestro futuro.

Los nuevos tiempos han concebido una generación que vive de esa manera, aderezada con estimulantes artificiales como drogas y alcohol.

Esta misma semana en un “Foro sobre Adicciones y Depresión” la Gobernadora de este estado, Claudia Pavlovich, calificaba la lucha contra las adicciones como la “Madre de todas las batallas”.

Para las familias que padecen el problema en alguno de sus miembros (adicción a las drogas de un hijo, al alcohol del padre, a la comida de una hija, a los videojuegos de otro, al sexo de uno, más o de varios, al juego de ella, o a la religión en varios) saben que esa conclusión no es mentira.

“Avicci”, es talentoso músico de ese grandioso país que es Suecia, una nación de Primer Mundo, no escapó a la tentación del alcohol (quien sabe si de otras cosas más) y ahora se ha enlistado en aquellos que se perdieron por esas debilidades que genera nuestra sociedad.

Quizás pronto lo veremos, como reza su apodo, renacer, otra vez grandioso y reuniendo multitudes alrededor de su música.

Pero quizás no.

Eso será triste, como su historia.

Ojalá y en su memoria, que enluta ahora corazones, creemos mejores condiciones para que esta generación, la de jóvenes, cuente con mejores condiciones, alejada de ésos

desarrollarse, crecer y hacernos bailar al ritmo de la Música Electrónica para Bailar.

Bueno, o de una sabrosa cumbia, como usted guste.

P.D: Vale la pena que hoy, si tiene chanza vea el debate de los candidatos a Presidente de la República y evalúe a quienes quieren gobernarnos. Puede que le de nuevos elementos de juicio para emitir su voto.

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FRASE TESTIMONIAL

“… Cuando tenía 16 años, mi padre me dijo:

´Puedes hacer lo que quieras con tu vida, decides lo que quieres y trabajas duro para conseguirlo'. Entonces fue que decidí que al morir sería recordado por la vida que viví, y no por todo el dinero que hice…” Tim Berling, “Avicci”, quien murió a los 28 años.

 

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