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Historia de Domingo

Por:   Raúl Ruiz 28 de abril de 2018

¡Houston, necesitamos un héroe!

Por Raúl Ruiz

Las salas de cine de todo Sonora se abarrotaron a partir del viernes pasado.

La película “Avengers: Infinity War” (Vengadores. La Guerra Infinita, un título de por sí sugestivo) provocó que antes de su estreno las reservas de boletos en línea para los cines de la localidad casi se acabaran.

Los poquitos que quedaron se terminaron vendiendo en taquilla.

Fue impresionante el lleno en las salas de cine.

Sin duda el consumo de palomitas y refrescos se disparó en todo Sonora y México este fin de semana.

La película que provocó este envidiable negocio es parte de la saga ya conocida de la firma Marvel Comics, una de las más poderosas en el mundo del espectáculo, sobre todo por su capacidad para explotar las emociones de jóvenes y niños.

Seguramente “Avengers: Infinity War” no ganará un Oscar.

La Academia, el selecto grupo de especialistas que califica calidad y valor histriónico de las películas no ha terminado de encontrar en esas cintas los mejores

atributos respecto a otras que terminan llevándose la famosa estatuilla.

Hoy, quizás si alguien le platica a los jurados del Oscar que las salas de cine estaban abarrotadas, a lo mejor y los sensibiliza y, por lo menos, incluyan a los Vengadores en el listado de nominados.

Un buen argumento de los defensores de la película puede ser que “Avengers: infinity War” es una buena pista para encontrar los héroes que necesitamos.

La trama de la película es tan sencilla como increíble: Thanos, un personaje con superpoderes, villano, destructor de mundos, ha puesto en su mira a la Tierra.

Tiene un plan: Aniquilar (peor que lo hacen los traficantes de drogas) a la mitad de la

población del planeta (o sea, nosotros) y dejar con vida la otra mitad.

El antecedente que trae el curriculum de Mister Thanos hace creible su amenaza. Ya lo hizo en otros universos.

El objetivo en la Tierra, dice su letal advertencia, es equilibrar la vida en el planeta que se ha vuelto desastrosa.

No le sobra razón al buen Thanos. Le hemos dado muchos motivos para que quiera eso.

Aunque lo hace de mala manera: Matando a la mitad, en donde puede caber cualquiera.

Ante esto surge la preocupación… y los héroes.

Los máximos ídolos, todos ellos con grandes poderes individuales, tienen ahora UNA

CAUSA MAYOR para agruparse y defender al planeta y a nosotros.

Hay que detener a Thanos y preservar a la especie humana.

Ya sé, porque me  platicó uno de mis hijos, el desenlace.

Sin embargo, no es correcto decírselos porque le mataré el morbo y la pasión de ir a chutarse 149 minutos de película comiendo palomitas por la ansiedad del fin inminente.

La gran causa

Marvel Comics y sus ingeniosos creativos lograron apachurrar ese botón que buscan todos los productores de cine: La

identificación con un HÉROE (y HEROÍNA), a partir de una CAUSA.

Los héroes son los que ya conocemos y son además muy populares: Entre ellos se cuenta a Iron Man (un líder natural de todos ellos), Hulk, Avispa, Capitán América, Ojo de Halcón, Quick Silver, La Mujer Maravilla y Viuda Negra.

Todos ellos, en diferentes momentos, y en diferentes capítulos han protagonizado la lucha contra el mal, que es la causa de su existencia y combate.

Esta no es una explicación simplista:

Ya lo decía el filósofo y escritor argentino Juan José Sebreli al referirse a la necesidad que tiene la gente de crear mitos o héroes:

“Mucha gente los necesita porque se sienten frustrados en sus propias vidas. Necesitan proyectarse en alguien que ha triunfado”, afirmaba.

Eso nos ocurre ahora: Abrumados por tantos problemas estamos recurriendo a refugiarnos en los héroes que nos dan seguridad y cobijo.

Miles de nuestros jóvenes siguen sin encontrar en la vida real a esos héroes y ahora recurren, por ello, a figuras imaginarias, (desgraciadamente falsas) suponiendo alivio a esa horfandad que les hemos provocado.

No nos engañemos. No es un asunto sólo de diversión, de ir a pasar un buen rato al cine, o de convivir con los amigos.

Esos pueden ser beneficios y satisfacciones colterales: Lo que los niños y jóvenes, sensibles a nuestras realidad, están buscando es un refugio cómodo y verdadero que no encuentran en la vida real.

El ingrediente poderoso

Pero, habilidosos, los creativos de Marvel vuelven a dar en el clavo: Le agregan a esa preocupación de salvación del mundo un ingrediente poderosos al platillo emocional que nos hacen comernos a través de la pantalla.

Este es el amor.

Ahí no hay pierde.

No por nada ese gran sicólogo social que fue Erich Fromm concluía en su libro “El Arte de Amar” la poderosa fuerza de ese componente social:

“El amor es la única respuesta cuerda y satisfactoria al problema de la existencia humana”, afirmaba el también respetado escritor.

Ese efecto lo identificaron los creativos de Marvel y se lo imprimieron al guión de esa lucha de nuestros súper héroes contra Thanos. El gran villano.

Y es precisamente Thanos, el gran villano, quien completa el círculo de la aspiración

colectiva: Hay un gran enemigo en común al que debemos combatir y vencer.

Eso sí, necesitamos que ganen, no pueden perder.

La lección

Todo esto de los cines llenos, y la emoción que despierta en nuestros niños y jóvenes ir a ver una película de este corte no debe más que preocuparnos.

Ellos están encontrando en héroes imaginarios, poderosos, atractivos, fuertes, bonitos y seductores (en su ver y su hablar) el intento de salvación.

Necesitan

Que los encuentren en su casa, en su escuela, en la calle y con ellos no sólo aprendan a sentirse cobijados y seguros, sino que sean su modelo a replicar.

Que vaya, sí, al cine a divertirse y reírse, pero no buscar el modelo de vida que necesitan ellos, en su complejo proceso de formación, sino que ese lo encuentren con personas de carne y hueso.

Por eso, no le extrañe que en breve veamos cartelones pegados en todas partes con una sola leyenda. “Se buscan héroes (de carne y hueso)”.

***

FRASE TESTIMONIAL

La necesidad de los héroes

“… Mucha gente los necesita porque se sienten frustrados en sus propias vidas. Necesitan proyectarse en alguien que ha triunfado… " Juan José Sebreli, filósofo y escritor argentino

 

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