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GL La Verdad Radio 1270 AM

Opinión

Por:   Enrique Ochoa 30 de abril de 2018

Culpas y responsabilidades


Enrique Ochoa


Tengo una anécdota familiar que me sigue divirtiendo y me hace reflexionar cada vez que la recuerdo.
Hace algunos años, Antonio mi hijo iba a Estados Unidos con su mamá y su hermana; él tenía unos 6 años de edad en ese momento; en uno de los retenes militares, uno de los soldados se acerca y le pregunta si llevaban droga; mi hijo, creo que sin saber a qué se refería el soldado, le responde que sí, que llevaban mucha; sometieron el carro a una revisión exhaustiva y cuando no encontraron nada volvieron con él y le preguntaron dónde estaba, él señaló las loncheras repletas de burritos para todo el camino. Quiero que él tenga las mejores posibilidades de convertirse en un hombre productivo para esta sociedad.
Hace también algunos años conocí a un niño de la edad de mi hijo, iba con regularidad a una tienda de conveniencia y veía diariamente a este menor, pocos como él, comedido, trabajador y con una gracia enorme; empecé a ponerle atención y un buen día lo vi dormido en el piso de la tienda; le pregunté a la persona responsable y me comentó que el niño salía de la escuela a medio día y su mamá iba y lo dejaba trabajando en la tienda hasta media noche. El niño con las propinas era el responsable de llevar el alimento a su casa. Me pregunto: ¿dónde está ese niño hoy después de 10 años, ¿en qué clase de hombre se convertirá?, ¿qué posibilidades tiene de tener éxito?
En fecha reciente hubo una noticia muy triste (no encuentro el calificativo adecuado) una noticia terrorífica, creo que es la mejor definición; tres muchachos universitarios que habían desaparecido hace algunas semanas fueron declarados muertos; la declaración de su presunto homicida dio elementos para determinar que habían sido asesinados de una manera cruel y después sus cuerpos desaparecidos para siempre disueltos en ácido.
No puedo imaginar ni por un momento el dolor de sus padres, no puedo imaginar la angustia y la rabia que deben estar sintiendo; jóvenes soñadores que buscaban hacer una tarea escolar y se encontraron en el momento y lugar equivocado; jóvenes inocentes a los que se les coartó la vida. ¿Cuántas historias similares hay en este México? ¿Cuántos padres están en este día llorando a sus hijos desaparecidos o asesinados? ¿Cuántos hijos están creciendo con un corazón lleno de resentimiento porque su papá o su mamá no están?
Lamentablemente la historia no termina ahí, uno de los sospechosos del crimen está detenido y resultó ser un joven en los veintes igual que las víctimas; este joven sicario además es músico independiente y cuenta con producciones que están disponibles en las redes, es además influencer, 120 mil seguidores en YouTube; ¿cómo un joven talentoso tiene la capacidad de asesinar a sangre fría y después deshacerse de cuerpos como si fuera algo normal?
Estamos indignados como sociedad, estamos asqueados, dolidos y avergonzados; el dolor y el coraje nos hace buscar culpables, buscamos doónde descargar nuestra indignación, hacer marchas, bloquear calles, tomar el palacio, mentar madres a los gobernantes, fueron algunas de las propuestas en redes sociales.
¿Pero y nuestra responsabilidad como sociedad? ¿O no llevamos mano en el tema? La gente que hace negocios con narcos, las agencias de carros, las inmobiliarias, las series que vemos, las canciones que escuchamos, la admiración que genera alguien que de la noche a la mañana se hace millonario en nuestras comunidades.
Ese muchacho rapero que es el responsable de estas trágicas muertes, ¿Qué infancia tuvo? ¿Qué educación tuvo? ¿Fue un niño deseado, amado? ¿Cómo se alimentó? ¿Quiénes fueron sus maestros?
Claro que tenemos responsabilidad. Yo soy responsable de qué hacen mis hijos y en qué personas se convierten.
Los hijos son como saetas (flechas) en manos de valientes. Vamos tomando esa responsabilidad, vamos enseñándole a nuestros hijos qué es bueno y qué es malo de forma clara. Vamos haciéndolos ciudadanos responsables. Vamos señalando lo que ámal en nuestra sociedad, vamos dejando de beneficiar de la narcoeconomía. Y para no dejar por un lado el tema electoral, vamos analizando seriamente lo que nos proponen los candidatos en materias de seguridad y educación. Luego les cuento cómo le fue a mi “pollo” en su debut de chambelán.

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