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Historia de Domingo

Por:   Por Raúl Ruiz 21 de julio de 2018

El conejo malo

Por Raúl Ruiz

 

Los “millenians” tienen una “Nueva Religión”.

Y no es la católica, ni es evangelista o es el islam.

No: Se trata del “Trap” (Trampa en español).

Y así le llaman sus impulsores: La “Nueva Religión”.

Este es un subgénero musical nacido en la década de los 90´s en Estados Unidos, pero que apenas ha llegado con fuerza, a lucha de estar dale y dale, como ocurre con muchos géneros musicales, al mercado latino.

Y ha entrado con fuerza:

De acuerdo con los expertos musicales es una mezcla de “Hip hop” y música electrónica de baile, que tiene como características especiales la utilización de una letra agresiva (asexuada y violenta), que emplea lenguaje directo, y que en la parte musical utiliza tonos bajos (densos y sombríos, dicen los creadores de música).

El Hip-Hop, que fue la base o de donde derivó el “rap”, como todos los conocemos, ahora ha evolucionado hacia el “trap”.

Y como toda esta corriente musical lo que menos importa son las notas musicales, sino el sonido.

“Es música para el músculo, no para la cabeza, no para pensarla”, advertía Jesús Ramón Sánchez, un conocido músico sonorense decepcionado porque las nuevas generaciones no valoran ya el acabado musical, sino sólo el sonsonete de la misma.

 

El origen sombrío

Es curioso, pero esa música que ahora está en los programadores musicales de nuestros hijos y revoluciona sus sentidos, tiene un origen realmente sombrío:

Nació en los cinturones de miseria de Estados Unidos, donde la regla era la sobrevivencia y el dominio lo tenían los traficantes de drogas.

Se gestó describiendo ese estilo de vida y  ahora viene a revolucionar los sentidos de nuestras nuevas generaciones.

 

El héroe

Como todo lo que despunta en este mundo donde domina la forma hay un símbolo: Para el mercado latino se llama “Bad Bunny”, o lo que es lo mismo “Conejo Malo”.

Pro ese es su nombre artístico, porque el real es Benito Antonio Martínez Ocasio, un joven puertorriqueño que recién acaba de cumplir (el 10 de marzo pasado) apenas 24 años.

Este singular personaje, que se ha vuelto famoso por su música y por pintarse las uñas (sí, de diversos colores), hace dos años apenas era un desconocido empacador de un supermercado.

Ahí, en su natal San Juan, en Puerto Rico, en su tiempo libre se dedicaba a componer sus propias canciones y a cantar “trap”.

Apoyado en tutoriales que tomaba de internet, principalmente de Youtube, aprendió a grabarse y fue como lo descubrió una casa disquera que lo catapultó a la fama.

Una sola canción que el propio “Conejo Malo” grabó siendo un desconocido le abrió la puerta a lo que después se ha convertido en su vertiginosa carrera.

La canción se llama “Diles” (uno de sus grandes éxitos) y cuando lo descubrieron los buscadores de talentos contaba con 500 mil reproducciones en su canal de Youtube.

Eso se volvió después una locura: Con promoción y cantando con otros “Traperos”, la cifra subió hasta 400 millones y entonces las listas de mejores canciones voltearon a verlo… y a pagarle.

La letra es asexuada, triste, con desamor, pero retadora, audaz y valiente.

Con frases como: “Quiero hacerte cositas que nunca te han hecho…”, que “Trapea” el “Conejo Malo” en sus letras, enloquece a jovencitos y jovencitas que las bailan de manera seductora.

 

El fantasma amenazante

Es tanto el éxito de esta corriente musical que ha convertido a sus protagonistas en los auténticos nuevos líderes de los asuntos públicos.

Ellos son ahora los que acaparan las notas dominantes por su influencia en las masas de millenians:

Un caso reciente lo ilustra: Durante la discusión, en las últimas semanas, del abuso cometido contra familias y sus hijos inmigrantes separados por una decisión del antipático presidente de Estados Unidos Donald Trump, hubo muchas voces que se alzaron, pero sólo algunas tuvieron eco.

Una de ellas fue la de “El Conejo Malo”.

Aprovechando que en esos momentos una de las canciones en las que hizo dúo con el colombiano J Balvin (un reguetonero famoso) y que se llama “I Like It” (Me gusta) estaba entre los 100 primeros lugares de la afamada lista de Billboard en Estados Unidos, soltó una declaración que se convirtió en una bomba:

“… Ya entiendo por qué Trump quiere construir un muro: ¡Porque sabe que los latinos vamos a conquistar el mundo y tiene miedo!...”, dijo “El Conejo Malo”.

Nada extraordinario y que no haya comentado otro famoso, pero se volvió extraordinario para quienes le hacen culto y han aprendido a idolatrar a uno de los representantes de la “Nueva Religión”.

 

La fama efímera

Con apenas dos años en el escenario mundial sorprende su éxito:

“Ya es una estrella”, le dijo Leila Cobo, directora de contenido latino de Billboard al periódico español El País, cuando se refirió a este joven que los millenians idolatran.

Este tipo de fenómenos preocupan, sobre todo cuando empiezan a asumir poses de liderazgos que uno supondría que quienes son los legítimos precursores debían ser quienes las sumieran.

No son los profesores, ni son los sacerdotes, ni los políticos, ni los padres de familia, ni los trabajadores con largos años de experiencia, ni los policías, ni los doctores las nuevas referencias.

“Lo más increíble es que vengo de la nada”, le declaró con desparpajo Benito Antonio a la prestigiada revista musical Rolling Stone al hablar de su cambiada vida.

¿Será eso lo que cautiva a los jóvenes?

No lo sé.

Por lo pronto, prometo este domingo sí ir a misa, a mi iglesia, la católica.

No vaya a ser que la “Nueva Religión” me convenza y me ponga a tararear el “trap”.

 

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“… Lo más increíble es que vengo de la nada … “, Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como “Bad Bunny”, en declaración a la revista de música Rolling Stone.

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