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Músico, poeta y loco

Por:   Jesús Guadalupe Orduño Gatica 1 de septiembre de 2018

¡Quemados vivos!... ¿tiempos inquisitorios?... bueno, al menos los inquisidores se amparaban en una ley eclesiástica valedera para la sociedad civil… pero, gente de la población Acatlán de Osorio, Puebla: ¿bajo qué precepto y en masa sintiéndose correctos por ser “el pueblo”, se ponen a prender fuego a un par de sujetos presuntamente “robachicos”?

¿Acaso la enseñanza de Hammurabi reflejada en su código referente a la Ley del Talión hizo mella en estos habitantes de nuestro suelo mexicano?... ¿o la propuesta de Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón apodado “El Bronco”, como candidato a la Presidencia de la República, les llegó “hasta el alma”?

Aunque, ¡cortar la mano a los sujetos acusados hubiese sido “tibio”, comparado con la actitud de convertirlos vilmente en cenizas y ante un público aplaudidor!... he ahí el colmo de la ignorancia: ¡Aplaudir al finalizar el hecho!... ¡Antiguos circos romanos!

¡No, no y no!… ¡me das miedo, humanidad!…no entra en mi ya sexagenario cerebro la sola idea de que pudiese tener mi Navojoa una “revuelta” de esa naturaleza…el solo pensar que en cualquiera de ambas comandancias policiacas se llegase a repetir lo acontecido en aquellas tierras cercanas al Golfo de México, me da escalofríos… ¡No es correcta esa forma de pensar!

Perdón por calificar de faltos de esencia intelectual a esos poblanos habitantes, pero representa, según punto de vista de quien suscribe, el peor reflejo de ineptitud mental la actitud cometida por unos y vitoreada por otros… y aquí sí que queda el viejo y conocido refrán de que ¡“Tanto peca el que mata la vaca como el que le detiene la pata!”!

Claro, quizás alguno de mis 2 lectores de esta columna que hoy apenas inicia, diga: ¡si en Navojoa también pasan cosas de marcada villanía!... quiero decirle a ese posible “leedor”, que este “escriturante” está completamente de acuerdo… ¡sí hemos atravesado por situaciones que causan el asombro social!… pero ni las más vil acontecida, se acerca tan siquiera al suceso señalado.

Definitivamente que las autoridades poblanas e incluso federales, deben tomar cartas en el asunto e intentar evitar se repitan situaciones como la anteriormente expuesta; la ley es la ley  y en nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, no cabe la pena de muerte y menos sin haber llevado a cabo un proceso donde el inculpado tenga el legítimo derecho a defenderse.

 

He dicho… y ¡bien dicho!

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