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El Yauco

Por:   Jorge Gpe. Pacheco Fabela 2 de septiembre de 2018

El Son Jarocho:
      Una inspiración para el alma

por: Jorge Gpe. Pacheco Fabela 

 

Entre las manifestaciones de la música tradicional mexicana, la música jarocha goza de un merecido reconocimiento popular, debido en gran parte  a  la  evolución de sus músicos con la ingeniosa e inspirada poesía con que se cantan sus sones, así como la alegría contagiosa y su música extrovertida. 

Sin embargo, es necesario reconocer que el uso político dado a esta expresión artística durante la campaña presidencial de Miguel Alemán a mediados de la década de los 40’s,  en 1946 año del destape de Miguel Alemán como candidato a la presidencia,  el son  jarocho tuvo una de sus épocas más importantes desde el punto de vista de la  difusión, ya que, quién iba a ser el primer presidente civil de México, tomó “La Bamba” como tema musical de campaña, incluso se llegó a decir que este son era el segundo himno mexicano durante todo su sexenio. 

Durante estos años ocurre, específicamente en 1952, otro suceso que vendría a conformar la imagen pública del son jarocho. En esa fecha Amalia Hernández crea su famoso Ballet Folclórico y con ello marcaría muchos de los desarrollos posteriores del son jarocho. El Ballet de Folclórico de México de Amalia Hernández, contribuyó muchísimo a la difusión internacional del son jarocho, pero a cambió de una transformación  en la interpretación con una forma dinámica y estética del son, que para muchos significaría el estrangulamiento de la tradición  jarocha. 

En la década de los años 50’s Amalia Hernández contrataría, por ejemplo de forma casi exclusiva al conjunto Tlalixcoyan de los Hermanos Rosas, lo que representaba para ellos una fuente segura de ingresos pero una muerte creativa que los forzaba a  interpretar un repertorio muy limitado de sones función tras función al pasar de los  años. 

La época de auge continuó como era de esperarse durante el sexenio de Ruiz Cortines, también veracruzano, sin embargo a finales de los años cincuenta y al  comenzar la sexta década del siglo, el panorama se comenzó a tornar bastante  sombrío. Los que habían participado en el auge comercial fueron quedando en el  olvido. Algunos como Nicolás Sosa y Andrés Alfonso Vergara regresaron a Veracruz, otros como Lino Chávez murieron prácticamente en el olvido. 

El  callejón sin salida de los clichés comerciales sólo dejaban dos reductos a los  grupos de son jarocho, obligados a repetirse hasta el cansancio: por un lado en las cantinas, las ostionerías y por el otro, las compañías de danza folclórica. 

Es interesante comentar que  la imagen mostrada por  el cine influyó trascendentemente en la difusión internacional de son jarocho, así como la gran labor de soneros como Lino Chávez, Carlos Barradas, Mario Barradas, Rutilo Parroquín, Jacinto Gatica y Eva Gil, sin duda alguna contribuyeron notablemente  en la difusión del Son con una visión dinámica que ha permeado el mundo entero. 

Desde 1999 el Son jarocho en Navojoa ha tocado los corazones de generaciones de músicos que han tenido la dicha de encontrarse con las notas llenas de carácter, color, magia  sintiendo  la  vibración en el alma y la resonancia en tan peculiar y fino estilo musical, sin duda una cultura musical que  trasciende acariciando el corazón de cada individuo que tiene la dicha de coincidir y vivir momentos que permiten que el cuerpo, el espíritu y el pensamiento se alimenten. 

El Mtro. Carlos Barradas el mejor arpista del mundo, hijo del legendario Carlos Barradas, desde 1999 ha visitado varias ocasiones participando en diferentes festivales culturales de Navojoa, así como contribuyendo con cursos de Son Jarocho para los músicos del Ballet Folclórico Yoreme Al-Leiya del ITSON, mostrándonos su gran cultura musical y sensibilidad que lo caracterizan. 

En el Festival de las Artes del ITSON del 2014 en  Navojoa pudimos gozar a tres admirados amigos y grandes herederos de la tradición musical veracruzana a el grupo Tlalixtac integrado por  Carlos Barradas Reali  (hijo del gran arpista Carlos Barradas), quien desarrolla su ejecución e interpretación al máximo sin sudamericanizarla, Jacinto Gatica (hijo de Jacinto Gatica, quien dirigía a los nacionales) gran jaranero el cual hace poesía con cada nota y gran arpista también, así como el distinguido poeta, trovador y maestro Jorge Márquez "Malibrán", sobrino de Rutilo Parroquín gran versador y sonero,  alumno erudito de Lino Chávez creador del requinto jarocho (guitarra de son), sin duda Malibran una leyenda urbana, impecables artistas en el ahora denostado "jarocho estilizado". 

El grupo Tlalixtac ha participado en los mejores escenarios del país acompañando a diferentes compañía de danza profesional  de prestigio como: Ballet Folclórico de Amalia Hernandez, Ballet Folclórico Nacional Aztlán de Silvia Lozano, Espectáculo Xcaret de Noche, Obra de Teatro Tierra Mestiza al lado de Gonzalo Vega, así como presentaciones  internacionales por 60 países del mundo llevando el folclor veracruzano a los mejores escenarios del mundo.

Hoy por hoy Jorge Márquez, Jacinto Gatica jr. y  Carlos Barradas jr. Mantienen viva  la tradición heredada por sus padres y maestros dándole un brillo y viveza al son jarocho de esta época. 

Sin duda nos aportaron a Navojoa con su gran sensibilidad y virtuosismo la esencia más pura del son jarocho, permitiendo a los asistentes a su concierto disfrutar con convicción de la identidad, la alegría de las notas y versos de la música veracruzana con el ritmo,  la faena,  los trozos musicales, abatiendo a la tristeza con la suave melodía que nace del alma.

El Son jarocho hace vibrar las cuerdas que no son desemejantes de las que hace vibrar la poesía, la diferencia está en el instrumento; si la poesía utiliza la palabra, quiere decir que utiliza todavía el concepto. La música eximida de esa servidumbre, se expresa con una libertad todavía más innombrable, más libertad específica, más generosa. 

Es el Son es quizá, donde el alma alcanza de manera más íntima ese gran final por el que lucha al recibir la inspiración del sentimiento poético: la creación de la belleza, puede ocurrir, de hecho, que en ocasiones se alcance realmente a un final sublime. A menudo se nos hace sentir, con un estremecimiento de placer, que en un arpa terrenal se han pulsado notas que no pueden ser desconocidas por  los ángeles mismos. 

Sin duda alguna grandes amigos nacieron en este Festival de las Artes, me tengo que retirar pero sin hacer alarde porque ya se me hace tarde para irme a merendar. Volveremos a encontrarnos pronto con  algo de cordialidad, pero ya ven que el tiempo nos manda a trabajar a nuestros destinos, amigos del Sotavento, un abrazo de hermanos y gracias por  su  amistad.

 

Jorge Gpe. Pacheco Fabela,

Presidente del Seminario de Cultura Mexicana,

Corresponsalía Navojoa-Región del Mayo

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