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GL La Verdad Radio 1270 AM

Historia de Domingo

Por:   Raúl Ruiz 14 de octubre de 2017

El depredador y el hartazgo

 

Por Raúl Ruiz

 

La verdad siempre flota.

Siempre sale a la luz pública.

Es una verdad casi de Perogrullo.

Es cierto, a veces tarda, se retrasa, se alenta, pero siempre se revela.

Y es curioso, cuando es negativa y ha permanecido por largo tiempo oculta, estalla ante nuestros ojos destruyendo virtudes (o falsas virtudes) y reivindicando a víctimas.

Pero no sólo eso, sino que nos indica que no es el único en su tipo.

Nos da luz, generalmente, para que casos similares, hasta ahora escondidos, muchos de ellos cercanos a nosotros mismos, exploten de la misma manera, animados por ese ánimo de denuncia que conlleva toda revelación.

Esta semana, dos fenómenos, ajenos entre sí, nos han vuelto a confirmar la especie.

Uno sucedió allá en el glamoroso Hollywood, California.

El otro acá, en Sonora.

Para muestro infortunio, en ambos casos se trata, en su dimensión y tipo, de casos negativos.

En el caso de Hollywood, una denuncia pública por abusos sexuales, en algunos casos de violación directa en contra de famosas actrices, en contra del todo poderoso productor de cine Harvey Weinstein, ha destapado literalmente la cloaca.

Una primera revelación de la revista The New York, que es una publicación profesional, seria y prestigiada, inició el escándalo:

Tres mujeres hicieron públicas sus denuncias contra uno de los hombres más poderosos de la industria de la cinematografía mundial y vínculo directo entre ese sector y los políticos.

Una de ellas, la artista Rose MCgowan, fue explícita:

“Abusó aprovechando su poder para permitir o no el éxito de quienes aspirábamos a la fama en un mundo de gran competencia como lo es el del espectáculo”.

Por ello, en una cuestionada pero comprensible complicidad, muchas callaron.

Fue la propia McGowan la que terminó detonando la bomba con un acicate a las mujeres que, sabedores del problema y en el peor de los casos hasta víctimas de los hechos, callaron:

“Mujeres de Hollywood, ¿dónde están? Su silencio es ensordecedor”, les escribió en twitter la actriz provocando, hasta entonces, y sólo hasta una semana después de los hechos, una reacción en cadena contra Weinstal.

Hasta ayer había 27 mujeres, todas ellas artistas, secretarias o asistentes del otrora poderoso productor, que lo acusaban de haberlas violado, tocado de “manera in propia” o simplemente insinuárseles de manera sexual.

La valentía de las mujeres tuvo su fruto:

La compañía The Weinstein Company, que Harvey dirigía y de la cual es socio junto con su hermano Bob, anunció su despido inmediato.

Y las desgracias, como bálsamo para las agraviadas y víctimas, llegaron en cascada:

La esposa de Harvey anunció su separación del ahora calificado como “monstruo de Hollywood”, mientras se anuncian una cadena de denuncias penales en contra del magnate del cine, además de su separación inmediata de todos los consejos de los premios de cine del Mundo en donde se desenvolvía como pez en el agua.

El escándalo es mayúsculo y ha cimbrado a la industria del cine.

Pero no sólo eso, ha abierto una Caja de Pándora:

El caso se ha convertido en una oportunidad para que casos similares de abuso de poder machista cometido en contra de las mujeres, deseosas de triunfar en ese mundo, se revelen.

También ha servido para anticipar que casos similares de abuso sexual, que se sabe ocurren con mucha frecuencia en ese campo, se conozcan.

Más de uno de los que gustan de esas prácticas deben estar muy nerviosos.

Pero no sólo eso, se ha puesto en evidencia que 80 premios oscares y decenas de nominaciones al galardón más codiciado del cine se fraguaron y son producto, en muchos de los casos, de esas relaciones de poder perverso y de dominio sexual que Weinstein estableció con artistas y actrices.

 

Los casos locales

 

Pero lo que ahora ocurre en Hollywood, producto de un problema estructural de sometimiento y discriminación a la mujer, que por fortuna empieza a ser desmantelado de forma paulatina, no es privativo de aquellos lares.

Más de uno de nosotros ha escuchado que en la vida pública (no sólo en la “artisteada”, que por su propia naturaleza envuelta muchas veces en la adoración al cuerpo, egolatría y atmósferas cargadas de erotismo lo vive con mucha más frecuencia), se están presentando este tipo de fenómenos.

Escuchar, en repetidas ocasiones que el puesto de trabajo, la promoción profesional o el acceso a espacios de poder, está condicionado a favores sexuales por quienes toman decisiones, empieza a generalizarse y verse con peligrosa impunidad.

Quizás es hora de destapar esas “Cajas de Pandora” y que surja en Sonora una Rose McGowan que se pregunte:

“Mujeres de Sonora, ¿dónde están? Su silencio es ensordecedor”.

 

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Señal de alerta

 

Un caso que detonó un hartazgo social se vivió en el Valle del Mayo, en Navojoa.

Esta semana, la empresa Yazaki, que opera plantas de producción de insumos automotrices, en Navojoa, Etchojoa y Cajeme, fue la arena de disputa del Contrato Colectivo de Trabajo por parte de dos sindicatos.

Uno era el de la CTM, quien poseía la titularidad, y el otro era la Federación de Organizaciones y Sindicatos Independientes del Estado de Sonora (Fosei), quien le peleaba la plaza.

El triunfo de la CTM, controlador de siempre de ese Contrato en la empresa, se avizoraba seguro.

Sin embargo, de manera sorprendente, los disidentes no sólo ganaron sino que sorprendieron por lo aplastante de su logro.

En la CTM, que en Sonora dirige Javier Villareal, había caras de sorpresa y de preocupación: De manera silenciosa, a quienes ellos alinearon sindicalmente durante los últimos años, les daban una lección de libertad, pero sobre todo de cansancio votando en su contra.

Incluso, aquellos que unas horas antes de emitir su voto les juraron amor eterno, les dieron la espalda y se les declararon sus enemigos.

De manera silenciosa, sin más poder que su voto, los trabajadores de Yazaki mandaron una señal poderosa a quienes lo han sojuzgado: ¡Ya no más!

¿Cuántas lecciones más de esas veremos en las próximas semanas o meses producto del hartazgo silencioso de los ciudadanos?

Todo hace indicar que serán muchas y consecutivas.

Los ejemplos buenos, para nuestra fortuna, también cunden.

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