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GL La Verdad Radio 1270 AM

Palabras de Vida

Por:   Karl Fick 15 de octubre de 2017

No todo lo que brilla es oro

 

El mes de octubre, al igual que los demás meses del año, tiene días festivos muy interesantes. Uno de ellos, se celebra el 12 de octubre. En este día se conmemora el llamado “Día de la Raza”, “Descubrimiento de América” o “Encuentro de dos mundos”. La historia cuenta que un 12 de octubre de 1492 un hombre llamado Cristóbal Colon descubrió tierras americanas. Desde ese momento el mundo cambiaría por completo.

Algunos años más tarde, después de un buen número de expediciones, los españoles llegarían a lo que hoy se conoce como México, lugar que ellos mismos colonizarían y gobernarían durante más de 300 años. Para ello, los españoles tuvieron grandes dificultades para someter a los pueblos que habitaban los diferentes territorios. Sin embargo, algo muy interesante fue, que para lograr sus mayores conquistas no tuvieron que utilizar la fuerza. Su mejor estrategia fue el engaño.

Cuenta la historia y algunas leyendas, que los españoles llegaron con cantidades impresionantes de materiales, alimentos, animales y objetos, que de este lado del mundo eran completamente desconocidos. Los nativos en su ignorancia, quedaron completamente sorprendidos al encontrarse con objetos desconocidos. A pesar de que no tuvieran ningún valor, estuvieron dispuestos a entregar todo lo que tenían por poseer aquellos objetos desconocidos.

Una de las historias más populares en México, nos cuenta que cuando los españoles llegaron a nuestros territorios, quedaron impactados con la enorme cantidad de oro y piedras preciosas que utilizaban los nativos. Ellos incluían oro en gran parte de sus vestimentas y objetos de uso común. Pasó poco tiempo para que los españoles se dieran cuenta que los nativos no conocían el verdadero valor del oro. Fue entonces cuando comenzaron a traer objetos desconocidos para ellos, en su mayoría espejos. En ese momento, comenzó el trabajo del engaño para lograr intercambiar grandes cantidades de oro por espejos que ellos habían traído desde Europa. Muchos historiadores mencionan que uno de los motivos más importantes por los cuales aquellos nativos cambiaron ciegamente su oro por espejos, se debía a que los españoles fabricaron espejos con colores asociados a las deidades de los nativos.

De la forma que haya sido, hasta el día de hoy nos sigue pareciendo absurdo y difícil de creer que nuestros antepasados fueran engañados de tal manera.

Pero, ¿te has preguntado alguna vez, si tú has cambiado oro por espejos?

¿Cuáles son las mejores decisiones que podemos tomar, en cuanto a las cosas valiosas de la vida?

El manual de vida, es decir, la Biblia, tiene la respuesta a esta interrogante. En esta ocasión la lección se encuentra en el libro de Job capítulo 2 versículo 9: “Entonces su mujer le dijo:

¿Todavía te aferras a tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete!”.

Encontrarse con la historia de Job es encontrarse con una de las experiencias más difíciles que un hombre podría soportar. La historia bíblica cuenta que, de un momento para otro, Job perdió todo lo que tenía. Perdió sus posiciones, a sus hijos y su salud. Básicamente Job perdió todo lo que un hombre podría perder en esta tierra. Lo más interesante es, que pasó de tenerlo todo a no tener ni siquiera esperanzas de seguir viviendo.

La cita mencionada anteriormente nos lleva al extremo de la situación en la que se encontraba. Así es, su misma esposa, llega a decirle que se dé por vencido. La única persona que podía estar con él, la única persona que aparentemente le podía dar consuelo y apoyo en los momentos más difíciles, es quien llega a ser una carga en el momento más difícil.

Aquella mujer le hizo una pregunta a Job: ¿Todavía te aferras a tu integridad? A lo largo de la historia podemos encontrarnos con que Job se aferró a su integridad hasta el último de sus días. Tomó la decisión de aferrarse a Dios y su integridad a pesar de que había perdido todo lo que tenía, todo lo que aparentemente era de valor. Al final de la historia Dios recompensa la fidelidad de Job y le entrega más de lo que algún día tuvo. Podemos entender entonces, que a pesar de parecer una decisión sin sentido, Job tomó la decisión correcta.

¿A qué nos aferramos en nuestra vida diaria? ¿Elegimos las cosas que en realidad tienen valor o nos dejamos guiar por las apariencias?

Es necesario reflexionar acerca de cuáles son nuestras prioridades en la vida. Puede que tu prioridad sea conseguir un trabajo, comprarte la casa o el auto que siempre soñaste, ahorrar el dinero suficiente para cumplir tus sueños o simplemente estés concentrando tus fuerzas en lograr metas personales. Sin embargo, te invito a que pienses en aquellas cosas que has dejado de prestar atención. Puede ser que entre ellas se encuentren tus hijos, tu esposa, tus familiares cercanos, tus amigos, o peor aún puede ser que entre lo que tienes relegado, dejándolo para después, se encuentre tu Dios, que es la verdadera fuente de todo lo bueno que puedas llegar a poseer.

No dejemos de darle importancia a las cosas que realmente tienen valor, concentremos la mayor parte de nuestras fuerzas en cultivar lo que en verdad vale la pena. De la misma forma, al igual que Job, aferrémonos a Dios y sus promesas en todo momento, a pesar de las adversidades. Siendo conscientes que en su gran amor él nos tiene grandes tesoros para esta vida.

Y tú, ¿cambiarías oro por espejos?

Colaboración de Carlos Daniel Mendoza Ruiz

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